Hola amiguinos. ¡Hace mucho que no os escribo!
Tuve que ponerme serio con papá… ¡es un desastre!
Hoy quiero contaros algunas cosas de las que voy aprendiendo. Las primeras son lo que papá llama tradiciones familiares.
Cuando nació mi primo Jaime papá decía que el neño tenía que ser como el güelito Paco, el tío Cape y papá: socio de la Juve. No se trata de fútbol sin más, los que conocéis a papá ya sabéis que no es muy futbolero, se trata de corazón. Y así se convirtió Jaime en el socio más joven del Real Juvencia de Trubia.
Y esta es una de las cosas que ya nos une para siempre a Jaime y a mi: ¡yo soy ahora el socio más joven del Juvencia! Que sí, que ya sabemos que este honor puede durar poco, pero lo importante es poder serlo aunque solo sea durante un minuto.
Además, una amiga de mamá que se llama Beatriz tuvo una idea muy buena que mamá recogió como suya. Bea (mamá prefiere llamarla así) trabajó mucho tiempo entre libros, ellas se conocen desde que mamá iba al colegio y con el tiempo se hicieron amigas. ¡No veas como se quieren! Yo creo que a mí ya me quiere casi tanto como a mamá. A ver, que me pongo emotivo y pierdo el hilo. Bea estuvo a puntito de hacerme socio de la Biblioteca, pero no tenía todos los datos para poder hacerlo por sorpresa… así que fue mamá quien me apuntó a eso de empezar a leer. De momento fui a un Bebecuentos y en los libros yo sólo miro los dibujinos, pero todo se andará.
Ya tengo mi primer libro, es un regalo de Bea. ¿De quién si no? Yo no sé leer pero el otro día papá estuvo leyéndome un poco de este regalo tan molón. Creo que voy a pasarlo muy bien leyendo.
Con esto ya tenemos amarradas dos de las tres cosas más importantes según papá. Pero nos falta la tercera.
Estos días que ya hace buen tiempo papá y mamá me llevaron a lo que ellos llaman tomar una botellina. Es una pasada ir a esos sitios que se llaman sidrerías. Se me está quedando cara de corchu jejeje.
No penséis mal, que no estamos tol día de pingu. Me llevaron dos o tres veces. La primera fue en La Gascona, allí hay una sidrería molona que se llama La Finca. Allí conocí a Pedro, le gustó mucho verme. Me pareció ver que papá y él se conocen de hace tiempo. Otro día os cuento la historia de sus hermanas que, para entendernos, son las gemelinas que molan mogollón.
Papá dice que tenemos que ir viendo como va el tema de la sidra y las pitanzas porque Miguel, el marido de Bea, me dijo que me va a llevar de fogones.
Miguel es un señor que siempre nos cuenta cosas muy interesantes y sabe dónde hay que ir para comer bien. Cuando yo sepa escribir voy a tomar nota de todos esos sitios y publicar una guía: La guía Miguelín edición infantil.
Bueno, os dejo ya, que se me enfría el agua de la bañera.
Besinos desde el duernu.